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Saturday, December 24, 2011

Siguiendo el rastro de Santa Claus

El Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (Norad), tiene el registro en tiempo real de la ubicación exacta de Santa Claus, durante su entrega anual de regalos por todo el mundo. A Perú llegará a las 12.00 y en ese mismo momento entregará regalos a diestra y siniestra... Bueno, nunca está demás fantasear con la idea, pero en todo caso aquí está la ubicación de Papa Noel si estás interesado en cómo hace su chamba anualmente.

Sunday, December 4, 2011

With a little help of my friend.


Siendo diciembre un mes bastante emotivo, no podría evitar recordar a un amigo que yace flotando entre las más lejanas estrellas; en los altos extramuros del infinito; en un imaginario y real Monte Olimpo; observando como los mortales, aquellos que permanecemos, emprendemos lucha y esperando el golpe final.

Creo firmemente que la verdadera amistad se forja en la en la madrugada de la vida, y dura hasta la media noche de ésta. Sólo que hay medianoches anticipadas, que nos editan y nos devuelven a donde estuvimos antes de tener nombre y apellido.

Siempre he de recordar al amigo y al hermano, aunque tu rastro, tu tristeza, tu peso y tu zapato no este más entre nos.

Sunday, November 27, 2011

Recuerdos de un desamor




La luz roja de la sirena ondulante de un patrullero se colaba por la ventana del viejo bus donde Alberto viajaba. Aun cuando pensaba en Alexandra, no podía dejar de imaginar las historias que se tejerían tras esa patrulla: “¿Quiénes serán esos policías? ¿A quiénes estarán persiguiendo? ¿Qué enredo estarán tratando de resolver?” La mente de Alberto no podía dejar de hilar historias e hilvanar conjeturas sobre casi cualquier tema que asomaba sus estímulos. Pero, siempre estaba Alexandra quien aparecía permanentemente, como los fantasmas de MacBeth en Shakespeare de marzo.

Alexandra, era la clara luna imaginada en Andalucía mora, asomando su pícaro resplandor por las labradas ventanas de un palacio musulmán. Alberto la conoció un fin de semana en un congreso de periodistas hace meses atrás. Como dicen los huachafos de la retórica, la química fue perfecta, natural e inmediata.

Alexandra y Alberto no dudaron un minuto en salir los dos días en los que duró el congreso. El mar que los refrescó, la brisa que los acarició y el Sol que los abrazó coincidieron en que ambos se conocían en lo previo de una o más vidas.

Y Alberto la recordó más y más, y aquellos recuerdos se fundían y se confundían con las espectrales figuras que dibujaba el paisaje nocturno durante su viaje. Cada casita en el camino, cada luz en la lejanía eran la promesa del próximo recuerdo que Alexandra continuaba plasmando en la ya atribulada mente de Alberto.

Alberto, la amó. La amó aunque este le era un verbo prohibido. Porque no lo usaba ni con su propia novia, cuya relación, pensaba él, estaba muerta en vida. Y sí, él amó a Alexandrá, y además fue consciente que él amor también la encontró a ella.

El bus paraba de tanto en tanto, ningún rastro de ciudad se asomaba más. La noche reinaba absoluta y soberbia sobre el desierto, no más luces en el horizonte; sólo bultos correlones por la ventana, y un asiento vacío a la derecha.

“No hay más química” pensó Alberto. Mucho tiempo había pasado desde aquella experiencia con Alexandra, pero Alberto mantenía su recuerdo vivo artificialmente, jugaba con él, lo acariciaba y lo engreía. Pero él conocía el juego, sabía de lo efímero del sentimiento, de lo clandestino que fue aquella experiencia, y de la ninguna posibilidad de repetirla.

La noticia del casamiento de Alexandra fue solo la confirmación de que el amor eterno es absolutamente efímero. Sin embargo, aún mantenía la esperanza de que éste se reencarne en otro nombre y en otro rostro.

El bus llegó al final de su cansina ruta. Alberto no la recordó más. Olvido el sunset en la playa, su risa de antes y después, y su mirada de ahora y siempre. Recordó solamente que, el único compromiso válido entre ellos fue no tenerlo. Y sólo recordó eso, y nada más… y los recuerdos se bañaron en realidad, cuando los labios de Adriana estrecharon los de Alberto. “Me extrañaste mi amor” susurró Adriana. “Mucho mi amor”, mintió Alberto.

Wednesday, October 12, 2011

La Embustera de Egipto y el caso de los embalsamamientos urbanos I


En el documento, impreso en la última hoja A4 que le quedaba a la comisaría de Chorrillos se podía leer: “A las dieciséis horas del 29 de octubre de 2011, efectivos de la comisaría de Huaylas en el Distrito de Chorrillos encontraron el cuerpo, en aparente estado de momificación de Sandra Daniela Chávez Álvarez, sin evidencias de daños, contusiones, ni laceraciones; más allá de aparentes costuras en el cuerpo de la víctima. El cuerpo no despedía ningún tipo de olor fétido, estando con la occisa todas sus pertenencias y objetos de valor”.

La noticia llegó a las redacciones periodísticas como reguero de pólvora, y la pregunta siempre era la misma, ¿Cómo es que alguien que había desaparecido sólo unos días atrás pudo haber sido encontrada en estado de momificación absoluta?

A las ocho de la noche del mismo día del hallazgo, los primeros reportes empezaban a aparecer en los medios de comunicación televisivos de Lima.

ESTUDIANTE DE MEDICINA ES HALLADA EN ESTADO DE MOMIFICACIÓN, SIN SIGNOS DE VIOLENCIA FÍSICA.

A las 10 de la noche del mismo día, se filtraría la información de se habría extraído la masa encefálica y los intestinos de Sandra Daniela, en una suerte de ritual momificación.

La noticia estalló con mayor fuerza en todos los medios de comunicación, y las especulaciones empezaron a retumbar en todas las esferas de una sociedad, ya bastante acostumbrada a historias de asesinatos. Sin embargo este, tenía una especial y macabra diferencia.

A las once de la noche del mismo día, entra una llamada al set del programa televisivo Noticia Dominical. El profesor Roberto Olaechea del departamento de antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, dijo en cadena nacional que ese procedimiento de momificación era idéntico al practicado hace más de cinco mil años en el antiguo Egipto; y que no había escuchado nada nunca igual en la historia moderna.


Alexandra

A través de la ventana del avión de KLM se puede ver el ala agitándose, como si en algún momento se fuera a desprender de él. El sonido de las turbinas del motor era el perfecto acompañamiento para alguien a quien sólo le interesaba dialogar con su soledad.

Frente a ella, una pantalla marcaba el punto exacto sobre el cual la nave sobrevolaba. “El Atlantico es amplio, pero llegaré a tiempo” pensó Alexandra, mientras bebía una copa de vino, que la azafata vestida de impecable azul, le invitó.

No era la primera vez que Alexandra hacía esta ruta, al contrario, es probablemente la décima vez que lo hacía, no lo tenía tan claro.

Lo que si tenía claro, era la extraordinaria necesidad de descanso que tenía, luego de los incontables viajes que tuvo por el interior de Perú durante el último mes. Viajes que la llevaron al Cusco, Arequipa y Nazca.

Alexandra llevaba en su pasaporte muchos sellos que hablaban de viajes a recónditos lugares. China, Egipto, Kenia, México, Yemen, Japón; además de toda la zona europea. Eso alteraba un poco la noción que tenia de las escalas horarias; pero le permitió alcanzar un alto estándar en dominio de lenguas, que le permitían moverse con suma facilidad en entornos culturalmente extraños y exóticos.

Precisamente esa era su fortaleza, desde que era estudiante de Antropología de la Universidad Central de Venezuela en Caracas. Su padre, un humilde profesor de colegio de pueblo, inculco en ella un amor compulsivo por la lectura desde pequeña.

Alexandra lo tenía muy presente, y era un recuerdo inevitable en su diario devenir. Sin embargo recuerdos amargos asaltaban su mente de tiempo en tiempo. Recuerdos que le hicieron aplicar a esa beca en Arqueología en la Universidad de Zurich, y dejar atrás los cinco años de relación con Juan Pablo.

Mientras pensaba en pedir otra pequeña botella de vino, Alexandra pensó en lo primero que haría al llegar a su apartamento en Altstetten. En su novísima cátedra de Arqueología Peruana, y en su viaje a Jordania con Paul, su nuevo y desabrido novio británico.

Sunday, October 9, 2011

La Embustera de Egipto y su visita a Lima


Cuando la madrugada del lunes pasado recibí la llamada de mi mejor amiga, cuyo nombre no mencionaré, me encontraba en un profundo sueño; que me llevaba a recónditos y subyugantes parajes, lejos, muy lejos de mi actual y solitaria ubicación.

La llamada, en tono expectante y emocionado, era para alertarme de la inminente llegada de la inolvidable y hermosa Alexandra, amiga de mucho tiempo, y a quien conocí casualmente durante un vuelo a Amsterdam muchos años atrás.

Alexandra tenía, y tiene, la particularidad de hacer que olvide muchas de mis noches más amargas y despobladas; y desde que nos conocimos, hemos desarrollado una fecunda amistad; llena de retos intelectuales y momentos realmente edificantes.

No puedo ocultar la alegría que me causa volver a saber de ella. Lo único que conocía era que andaba viajando a exóticos lugares al rededor de mundo. Dejó Caracas para iniciar estudios en la Universidad de Zurich, la misma que también en visité en 2006, y donde nos volvimos a encontrar para tomarnos un café en el Odeon y conversar sobre su nueva maestría, y algo sobre mi vida amorosa, tan venida a menos por aquellos días.

Regresando a la llamada, la voz de aquella chica que no nombraré, me comentó que el vuelo de Alexandra debía llegar en poco tiempo, así como poco tiempo sería su estancia en Lima.

Alexandra, tenía un rarísimo don de la ubicuidad. Una capacidad innata de estar en diferentes lugares, gracias a su trabajo de antropóloga y su afición para hablar lenguas e idiomas extranjeros. Sin embargo, guarda para sí una serie de misterios que aún no he logrado descifrar. Aún cuando le he preguntado directamente sobre sus constantes viajes a Ica y Cuzco, sus vueltas a Egipto, y sus súbitos y cortísimos regresos al Perú.

Nunca obtuve una respuesta coherente, más bien, me cambiaba de tema, y nos encontrábamos conversando sobre su frustrada boda, y lo caro que costaba el alquiler su departamento en Altstetten.

Lo cierto es que últimamente he venido sospechando sobre la razón de sus visitas, el por qué de sus apariciones, y la razón de sus cortísimas estancias en Lima. Más todavía, la extraña coincidencia entre sus entradas al país, y la cadena de asesinatos selectivos desatada en la ciudad.

De hecho he puesto en tela de juicio muchas de las cosas que me ha contado. He descubierto incoherencias en sus explicaciones, y extrañas proclividades por antiguos ritos de embalsamamiento que coinciden con lo aparecido en los medios últimamente. Igual, estoy resuelto a volver a verla, y a besarla, como lo hicimos hace unos meses.



Sunday, April 24, 2011

Muerte por un desamor


Alberto clavó el filudo cuchillo hasta sentir el característico sonido del reprimido brote líquido en erupción que le hacía recordar aquella película de Alfred Hitchcock que vio por primera vez a los nueve años. Aquel rojizo fluído le trajo a la memoria aquella escena del baño; sin embargo no le dio mayor importancia. Cogió el trozo de zandía recién cortado y se dirigió a la sala. Los techos amplios de la casa, hacían que cada movimiento musitara un sonido espectral, al que ya se había acostumbrado con los años.

Fueron trece en total, conviviendo con la penosa y a veces autocomplaciente soledad, rodeado de la medianía gris de sus dolorosos pensamientos siempre en satánico conflicto con sus lacerantes dudas morales. Repentinamente pensó en Diana. Recordó Alberto las frías y húmedas mañanas limeñas de agosto de hace cuarenta años. Tantos años – pensó atribulado.

Caminó cansino hacia el sillón de madera tallada en cedro, sentose frente a la ventana grande, miró emocionado el espectáculo silencioso de la luna llena; y en su nívea imagen creyó verla en inmaculada danza celestial. Allí estaba, literalmente en el cielo. ¿Cómo olvidarla? Cómo olvidar esperarla a diario tan solo para contemplarla a lo lejos, refugiado en la envolvente timidez que lo paralizaba.

Alberto, interrumpió sus recuerdos para llevarse a la boca un trozo de zandía, y continuó con su monólogo interior recreando la ficticia imagen en donde finalmente se arma de esquivo coraje y se enfrenta a Diana. Pero es tarde ya.

La noticia de su muerte fue demasiado para él. Lo sobrecogió en demasía saber de su partida dejando solamente una estela de pesadumbre y dolor.

Alberto la dejó de ver en la universidad, no la vio envejecer ni perder su belleza, quedando en su memoria intacta y vívida.

Esa noche, bajo el rubor de la Luna, Albero cogió el cuchillo ya enrojecido por el jugo de aquella fruta, y palpó la madera tosca su mango, deslizando uno de sus dedos por el frío filo metálico. Al tiempo que una idea daba vueltas en su atribulada mente.

Sí, ¿por qué no? - se preguntó extasiado. La solución final sería esa. Volverla a ver y estar cerca de su ser sin los temores de antes, y con la resolución que nunca tuvo. Sólo sería un pequeño trance hasta alcanzarla en ese imaginario patio repleto de nuncas; en ese colosal mediterráneo donde ella ahora navega esplendorosa y majestuosa.

Alberto acercó la punta del filudo objeto hacia su corazón, sintió de él sus palpitaciones, su respiración se aceleró - es sólo un apretón - pensó. Presionó fuerte con las dos manos su boleto hacia Diana, pero una lágrima brotó de sus ojos. Soltó el cuchillo y lloró.

¡Soy un cobarde! - se reprochó, mientras lloraba como una criatura. Alberto no tenía valor de hacerlo. Ni siquiera el amor por Diana le servía para llegar a ella. Ella que sí lo tuvo para llegar a él. A ese que no era Alberto, y del que Diana vivió enamorada hasta la enajenación, y por quien se mató con una daga en el corazón.

Sunday, April 17, 2011

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática de Noam Chomski


Noam Chomski definió las 10 estrategias de manipulación mediática más utilizadas en el mundo, y en especial en países en desarrollo. Algunos de los puntos mencionados son ampliamente reconocibles en el Perú como práctica habitual. Aún cuando parece un poco conspiranoico, muchos de los elementos y variables explicados por Chomski son realmente practicados y evidentes.

1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

DURAND comunicaciones

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